El próximo 30 de julio se inicia una nueva versión de la tradicional Feria de las Flores, días en los que la ciudad y su gente transforman el ambiente acartonado de la lucha diaria por la subsistencia y el progreso a través del trabajo, para abrirle paso a un ambiente de fiesta y de relax, en el que se le hace un bello homenaje a las virtudes de la cultura antioqueña y a la inclinación y esmero de los paisas hacia el cultivo de las flores y plantas ornamentales, con las que se engalanan los predios, los balcones, corredores y patios, no sólo de las casas campestres, sino de las edificaciones urbanas, pues nos enorgullece exhibir macetas pletóricas de rosas, novios, begonias y azaleas.
La Feria de la Flores tuvo su origen en 1906 cuando la Sociedad de Mejoras Públicas organizó una serie de exposiciones agrícolas, entre ellas la del cultivo de plantas de adorno y su arreglo artístico. Para 1912 se concibe la creación de la Fiesta de los Juegos Florales, con la idea de incluir la elección de una reina. Ya en 1917 se empezó a denominar Fiesta de las Flores y a designarse una reina con el título de Flor del trabajo y funciones netamente altruistas. En 1939 se realizó la Fiesta de las Flores, con una exposición en el Bosque de la Independencia en la que participaron los principales floricultores de todo el país. En 1950 el certamen incluyó, entre muchas otras actividades, el desfile de silleteros y la oficina de Fomento y Turismo, a partir de 1957 le incluyó a la fiesta los tablados populares, los bailes en recintos cerrados, la exposición de flores y el desfile de silleteros, partiendo del Parque Bolívar.
El alegre y colorido evento ha venido teniendo sustanciales variaciones, haciéndose más internacional cada año, pero también ha contado con sus dificultades cuando por problemas de orden público ha debido ser suspendido.
Actualmente la Feria de las Flores gira alrededor del más hermoso de los desfiles, el de los Silleteros, en el que se exaltan nuestras costumbres y realidad social, en el que se agrupan tradiciones y experiencias; desfile que además refleja a través de las silletas, elaboradas en diversas formas y con una amplia gama de flores multicolores por los artistas de la tierra, la identidad de nuestros pueblos con sus héroes, tristezas, recuerdos, alegrías, triunfos y sueños.
La Feria cuenta además con más de 140 eventos entre culturales y rumberos, con los que se hace una evocación a nuestra pujanza, a las noches de bohemia y a nuestro sentido humorístico, pues a pesar de los problemas sociales y angustias que nunca faltan, los antioqueños no renunciamos a reír. Son los más concurridos, además del Desfile de los Silleteros, la Feria equina, el Festival nacional de la trova, el recorrido de los carros clásicos y antiguos, el mercado de Sanalejo, la exposición de orquídeas, pájaros y flores; el Festival del despecho, mulas y fondas, Humor City, tablados musicales, concurso de mujeres talento, caravana de chivas, entre otros.
En fin, las fiestas que se avecinan van a servir para distraernos y para sustraernos por unos días a la crisis en que actualmente se sumerge la administración del alcalde Alonso Salazar, la que desafortunadamente no ha tenido un sello personal, pues sus programas y más cercanos colaboradores fueron heredados de la anterior y hoy esos servidores comienzan a abandonar el barco y a guardar prudente distancia, tratando de pasar desapercibidos ante la andanada de críticas de las cuales también son responsables, por el manejo desacertado a problemas endémicos de la ciudad y a la complicada situación de orden público que generan, pues las estadísticas muestran el desolador panorama de más de mil muertes violentas en el primer semestre del 2010; una triste realidad que se soslaya mientras transcurre el certamen, pero que no deja de superarnos y de mortificar a la sociedad.
La Feria de las Flores está a punto de comenzar, vivámosla con alegría y disfrutemos con espíritu cívico del conjunto de actividades programadas para la convivencia, el sano esparcimiento y la proyección de nuestra linda y acogedora Medellín.

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